Raúl Martínez: «Busco que el mensaje llegue y para que llegue tiene que hacer ruido»

Actualizado: 16 may 2023
Raúl Martínez es un artista fallero de 3ª generación en su propio taller "Estudio Chuky", con formación artística de Bellas Artes, Bachillerato Artístico y formación privada artística.

¿Cuándo empezaste en el oficio?
Pues ya va a hacer cerca de 24-25 años, diseñando y construyendo fallas, trabajo junto con mi padre en un tándem de un poco generaciones diferentes, pero que unen un poquito, la vieja escuela, por decirlo de alguna manera, y las las nuevas formas de hacer, que es lo que básicamente he ido introduciendo yo poco a poco. Y luego, pues desde hace, ahora van a hacer 10 años, estoy haciendo fallas con especial responsabilidad social y año tras año he ido presentando proyectos de este estilo. Ha habido años que he hecho dos, ha habido años que he hecho cuatro, otros una, pero desde ese tiempo, pandemia mediante, le dedico siempre un espacio en mi taller a este tipo de proyectos que sinceramente, nos llenan mucho a nivel espiritual y a nivel artístico.
¿Y qué cualidades crees tú que debe tener un artista fallero?
Bueno, el artista fallero principalmente tiene que ser una persona creativa que le guste bastante comunicar porque al final lo que hacemos es comunicar, pero comunicar en un amplio espectro. Es decir, que llegue a un montón de personas, porque nuestro arte es popular, no es un arte selectivo que vaya a ciertos nichos, sino que es un arte que va directamente a la calle y que lo van a ver todo tipo de personas, con toda la diversidad de edades, pensamientos, raza. Además ahora con las nuevas tecnologías, pues aún más, porque ya las fallas sobrepasan la ciudad. Todo el mundo las ve. Estamos globalizados. Y hablar temas sociales ayuda a esa proyección a nivel nacional, enseguida se hace eco y a nivel internacional también. Pero principalmente, debe ser una persona creativa y, sobre todo, muy trabajadora. Ser artista fallero es una forma de vida sinceramente, tú tienes el radar puesto siempre, siempre estás pensando. Igual que un escritor, siempre estás pensando en escribir y en qué será lo siguiente. Cuando escribe y empieza a tomar forma algo, ya se olvida y coge otro proyecto. A nosotros nos pasa igual. Y tenemos la suerte o desgracia, o cualidad de que nuestro trabajo se destruye una vez al año y tienes la oportunidad de renacer y volver a crear como tú quieras. Las fallas es un arte multidisciplinar. Es un arte donde tocamos un montón de palos, carpintería, arquitectura, pintura, escultura, dibujo, diseño, hasta poesía, o sea que al final acaba siendo un montón de especializaciones. Tienes que tener conocimiento de todas las áreas que tiene una falla, aunque no seas el mejor en todas.
¿Cómo es el proceso detrás de la elaboración de una figura?
Pues, al final tú te enfrentas a dos cosas, a una “plaza en blanco”, me gusta mucho ese término, en vez de un papel en blanco, dónde vas a tener que poner la falla y luego te te enfrentas también a un límite presupuestario, que es el que te va a ofrecer la Comisión fallera para que tú hagas la falla. Ahí ya empieza la creatividad y a darle vueltas a cómo puedes aprovechar ese dinero que te van a dar de la mejor manera posible. El artista elige la temática. Elige de qué es lo que quiere hablar y cómo. Lo presenta como un proyecto a la Comisión, se acepta y entonces empieza a trabajar. Hay algunos casos en los que las comisiones te hacen peticiones. Yo particularmente tengo como dos ramas muy marcadas: una muy caricaturesca, muy cartoon, muy de humor. Pero un humor muy impersonal. No me gusta meterme con las personas, ni caricaturizar personas concretas, sino muchos juegos de palabras. Mucho doble sentido satírico, mucha metáfora. Y luego, por otro lado, tengo la parte social. Siempre llevo una libretita y voy tomando notas de cada cosa que veo. Luego lo rescatas y haces una especie de guion de Falla. Y empiezas por un volumen general y vas aterrizando eso a escenas ya concretas, pero siempre pensando en lo que va a ser el centro de la falla, lo que quieres que sea más importante, lo que quieres decir. A partir de ahí viene una fase de darle forma gráfica a ese proyecto. Y si se acepta, ya empezamos a construir. Como hablamos también de actualidad en muchísimos casos, si pasa algo en un momento del año que es importante decir, pues a lo mejor hay que cambiar algo, añadirlo, modificar un mensaje. La falla está viva hasta que se planta y se quema, como aquel que dice.
¿En qué te inspiras a la hora de crear los monumentos de temas sociales?
Pues hago trabajo un poco el trabajo de periodista. Directamente intento buscar a personas, entidades o asociaciones que estén trabajando el tema o la causa de la que quiero hablar y me acerco a ellas. Me documento para ver cómo abordarlo. Te vas empapando del tema, intentando ser lo más conciso posible a como se está haciendo. Y a partir de ahí, ya haces con toda esa información el zumo y decides la forma que le vas a dar a la falla.
Me has dicho varias veces que has creado fallas con una alta carga social, ¿cuándo empezaste a incluir la temática LGTBI?
Pues no lo sé. Hemos hecho muchas, ¿sabes? Siempre con respeto y con reivindicación, con humor, pero se ha tocado siempre. Como te he comentado, empiezas a hacerte una lista de las causas que ves, que necesitan visibilidad, apoyo. Y lógicamente, pues todo el tema LGTBI veía que necesitaba mucho. Al principio era algo más genérico, pero conforme han ido pasando los años, pues han sido años más importantes para cierta parte del colectivo, por ejemplo, para la visibilidad trans por ejemplo, con el tema de la Ley. De hecho, la falla del año pasado fue sobre la transexualidad y fue muy premiada. Se llevó el Premio Lambda. Hay cosas que enseguida te vienen a la mente, porque es necesario. Hay un día del orgullo, hay una lucha constante por una normalización. Y te das cuenta cuando haces una falla como estas de la necesidad real, porque en cuanto presentas el proyecto, ya hay agitación en redes y a nivel social.
Entonces, ¿has recibido comentarios negativos por tus figuras LGTBI?
Sí, por ejemplo, el beso de las dos falleras. Desde el momento que se presenta hubieron tantos comentarios en redes sociales sobre el boceto, cuando no se veía prácticamente nada, que los utilice para ponerlos en la falla. Eran comentarios reales y los coloqué en la falla. Entonces ahí te das cuenta de que al hacerlo sí apoyas y sí que aportas y que hay una necesidad, porque esos comentarios que yo puse no eran comentarios constructivos. Eran comentarios realmente ofensivos, excluyentes y de odio. Había una que me hacía mucha gracia que me decía, «¿pero si es un beso de amor, ¿por qué no hacerlo con un chico y una chica?, eso es provocar». Al final dices, es que si me están diciendo eso es que todavía no está normalizado.
¿Y cuál ha sido la respuesta por parte de la Comunidad fallera?
Pues mira, la prensa fallera se hizo entre poco y nada de eco. Por ejemplo, en el beso de las dos falleras. Le habíamos hecho mucho hype, pero no llegamos a plantar por la pandemia y entonces dices, «madre mía, acabo de abrir un bote de Coca Cola y se me va desventar. Las burbujas se van a ir». Cuando la guardamos pues fue un bajonazo moral importante, porque habíamos hecho un esfuerzo muy grande. Pero no cuando la sacamos pues parece como que incluso salió con más fuerza. Vinieron de todas partes de España, hubieron autobuses de gente que vino a hacerse la foto del beso a pie de beso. Vinieron los medios nacionales, la agencia EFE, de Televisión Española, Telecinco, Antena 3, La Sexta… Y sin embargo, la prensa fallera no. Esto ya te dice un poco lo que hay. Hay una tendencia bastante conservadora en el tema de las fallas no nos vamos a engañar, no es lo general tampoco. O sea, estoy generalizando y sería injusto porque una Comisión fallera es un grupo de muchísimas personas y dentro de ese grupo o grupos de personas hay mucha diversidad. Pero sí que es cierto que hay, no odio ni rechazo, pero hay un vacío. Hay un silencio. No sé si me explico. ¿No lo voy a elogiar, tampoco lo voy a criticar, pero no lo voy a elogiar, ¿sabes?
¿Entonces, por lo que me cuentas, ¿crees que tus creaciones desafían de alguna forma la tradición de las fallas o dan una nueva perspectiva?
Desafiar es demasiado fuerte. A mí me gusta decir que me gusta generar debate. Yo sé que no voy a sentar cátedra, yo no voy a decir que esto está bien o está mal. O es lo deseable. Yo lo dejo en la calle y para que la gente lo vea con una cerveza en la mano y se junten y se pongan a hablar. Que se genere debate, que la gente hable, reflexione, salgan, lleguen a conclusiones o no, pero que se hable. Por eso mis fallas tienen un punto provocador, y es a propósito. Son fallas pensadas para provocar. La falla de Palleter del año pasado podríamos poner a Liz con sus estupendos trajes y hubiese quedado súper bonito, sí, pero se decidió tirar por su parte más punky. Se va a hablar mucho más en todos los sentidos, o sea, va a normalizar más el cuerpo, va a dar más debate. Intento siempre que sea de una forma, pues más o menos elegante, más o menos digerible, con mucho respeto de lo que estoy poniendo, intentando que el trabajo esté bien hecho. ¿Pero de ahí a desafiar?, tampoco busco eso. Busco es que el mensaje llegue y para que llegue tiene que hacer ruido y para que haga ruido tiene que provocar un poco.
¿Y crees que esta inclusión puede atraer a nuevos públicos y que así se renueve la tradición fallera?
Me consta que lo hace. Precisamente recogía el Premi Flama, que es un premio a la falla más votada por el público a través de una plataforma online. La falla que ha ganado es García Lorca-Oltá precisamente con la falla del cáncer de mamá. Una falla súper humilde de un presupuesto súper bajito, pero lo que te vengo a decir es que esa falla no se llevó premios los premios de la Junta, fue el público quien hizo eso. A esa falla empezaron a venir literalmente autobuses de asociaciones de cáncer, de pecho de toda España. Hubo un día que se me pusieron los pelos de punta porque me encontré como unos 8 o 9 ramos de flores puestos en la falla. Y dices, hostia, esto sí que está trascendiendo a lo que es simplemente una falla. Ha venido gente a poner un ramo de flores a alguien que ha perdido, que no ha superado el cáncer y han hecho una ofrenda. La Comisión Fallera ha tenido un montón de altas. Esas personas que se han apuntado, imagino que esas están por la labor social que esa falla hace. A lo mejor una persona del colectivo no se plantearía nunca ser fallero, pero de repente ve que en una falla ha recordado la historia LGTBI de los últimos 40 años y dice «pues mira, igual esta falla sí que me entiende».
Y de todas las que has hecho, ¿cuál es la figura con temática LGTBI que más te ha gustado crear?
A mí la que me llegó al corazón fue la del beso de las dos falleras. Me llegó al corazón por lo que representaba. Además, son dos personas reales a las que conozco. Están casadas y ahora esperan una niña, o sea, hay una historia muy potente. Sin embargo, la que ha sido más difícil de hacer a nivel técnico ha sido la de Liz, porque cuando escaneo a Liz como tal, aunque lo escaneo con el maquillaje y con la peluca, lo que hay es lo que coge el escáner. O sea, es los rasgos tal cual. La anatomía tal cual. La pieza llega con los rasgos de Miguel y hay que transformarla en Liz. Por suerte pude contar con su presencia aquí en el taller en varios ocasiones y me ayudó a pintar, me ayudó sobre todo con el tema del maquillaje. Se podría decir que se maquilló él. Fue técnicamente muy compleja, pero también con mucha satisfacción de que saliese bien.

Por último, ¿algo que quieras decirle a toda la gente que no acepta la inclusión del colectivo en las Fallas?
A ver, yo creo que cuando hablamos inclusión hablamos de varias cosas, pero yo siempre pongo tres: una es libertad, quiere decir libertad humana, siempre y cuando no te metas con el otro ni hagas daño a nadie ni mala persona. El segundo es respeto. Respeto, respetar y yo creo que todos podemos hablar y llegar a un entendimiento. Siempre vas a tener cosas en común. Y por último el amor. Es que al final es amor de lo que hablas. Amor en el más amplio espectro. Al final es tener humanidad. Poco a poco vamos hacia adelante. Creo que cuando rechazas eso, cuando rechazas al colectivo, rechazas esta manera de amor, de respeto y de humanidad.




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