Miguel Vicente: «No me interesa la política como oficio. Me interesan el arte y el cambio social»

Actualizado: 16 may 2023
El artista cuenta su experiencia como gay y drag y explica su implicación con la comunidad LGTBI

Son las 17:42 horas frente a Llit del Túria, un restaurante ubicado a los pies del Palau de la Música de València. De repente, una respuesta en whatsapp dice: «Voy de camino, que se me ha complicado una peluca». Diez minutos más tarde aparece Miguel Vicente subido a un patinete eléctrico junto a una gran maleta roja también cargada en el transporte. Va vestido de negro y con una gran gabardina verde militar, pero este look cambiará drásticamente antes de las 20h cuando empiece a trabajar en un evento llamado ‘Colors al cercle’. Tras entrar en un servicio solo para personal del bar, saca todos sus productos y utensilios de maquillaje y empieza a transformarse en Liz Dust.
Miguel Vicente, también conocido por su alter ego Liz Dust, es un artista drag grausino que se mudó a València para estudiar cuando tenía 18 años. «Tengo un doble función en el colectivo. Por una parte soy un chico gay al uso, que estudió Bellas Artes y se dedica al diseño y al arte contemporáneo. Y por otra parte, tengo mi alter ego que es drag queen y se dedica al espectáculo enfocado en la cultura y el entretenimiento», se definió el propio Miguel. Y es que estas dos personalidades son muy diferentes entre sí. Miguel, por un lado, es una persona con un día a día «bastante plano», mientras que Liz Dust es una «burbuja» que le permite hacer todo lo que no puede siendo Miguel, aunque tampoco lo quiera, ya que para el artista, con Miguel baja el volumen y confiesa que en la vida también se necesitan momentos de silencio: «Hasta yo me doy cuenta de que, cuando estoy como Miguel, hasta el cuerpo me cambia de forma inconsciente. Estar callada como Liz, no es lo mismo que estar callado como Miguel. Es increíble».
Su vinculación con el arte drag le ha acompañado durante toda su vida. Miguel, ya con 3 años, se travestía con ropa de su madre y salía a la calle a actuar para las vecinas y abuelas del pueblo. Luego fue creciendo, y aunque continuaba haciéndolo, notaba que ya no se veía de la misma forma. «Una vez quisimos grabar un videoclip de A quién le importa de Thalia, y me vestí, me maquillaron, me dejaron una peluca… pero si venía alguien nos escondíamos. Yo tenía pavor de que me vieran travestido», confesó el artista. Pero años después de mudarse a València esta afición se convirtió también en parte de su trabajo. Para el artista el drag son trajes a medida y una herramienta que utiliza para expresarse, sobre todo a nivel escénico.
«Para mí [el drag] es una forma de vida. Es como una filosofía», expresó Miguel.
Desde que empezó a trabajar como drag, no solo ha actuado en discotecas. Una parte importante de lo que Liz Dust representa es el objetivo de conseguir conquistar espacios donde no suele haber este tipo de artistas, como en ámbitos sociales, al participar en la cultura valenciana a través de charlas, jornadas, presentando eventos como ‘Colors al cercle’ o actos institucionales. Para el artista, su labor va más allá de lo que se espera, de forma generalizada, del trabajo de una drag queen. Su compromiso con la comunidad LGTBI le ha motivado a ofrecer estos espacios culturales que rompen con lo establecido a todo tipo de público, no solo a las personas pertenecientes al colectivo. «Me encanta presentar, me encanta actuar, pero también me gusta preguntar. Me he dado cuenta de lo mucho que he aprendido preguntando y hablando con la gente. Yo misma juego a ponerme en el papel del espectador para que así aprendan cosas nuevas», expresaba convencido el artista.
En los últimos años, la situación de estas profesionales ha variado mucho. Tanto por los avances en leyes para la comunidad LGTBI, como la ley trans, como por los retrocesos para estas artistas en otros países con gran influencia como Estados Unidos. En Tennessee se está viviendo una gran agitación social al haber prohibido que las drag queen ejerzan su profesión delante de menores de edad. «A mis shows vienen niños y yo ironizó sobre eso. Les digo a los padres que se los van a quitar Servicios Sociales. Lo hago porque los niños que están, están porque sus padres quieren. Porque no tienen prejuicios», bromeó el de Graus.
Liz Dust, como se demostró en el primer evento de ‘Colors al cercle’ celebrado el primer martes de abril del 2023, tiene una gran amistad con el alcalde de València, Joan Ribó. Esto, sumado a su labor con un carácter más activista, podría dar a entender que el artista está vinculado de alguna forma a la política.
«El drag claro que es política, pero yo participo en proyectos sociales. Me gusta mucho saber qué se está haciendo en las comunidades, cómo se mueve la gente, cómo se entretejen las personas. No me interesa la política como oficio. Me interesan el arte y el cambio social», manifestó Miguel.
También añadió entre risas: «Yo no sería buena política porque me pegaría con todo el mundo».
Tras un largo rato de conversación, y con el maquillaje casi a punto de estar acabado, surgió un intercambio de opiniones sobre los cambios, a mejor, que ha experimentado la sociedad española en relación a los derechos y libertades del colectivo LGTBI. Para el artista, el verdadero cambio llegará cuando se incluya a todas estas personas en todos los ámbitos de la sociedad. «Aparte de las leyes, el cambio más necesario es el de incluirnos como una realidad más, de forma menos conflictiva, menos hostil. Ese es realmente el verdadero paso», afirmó Vicente.
Pasadas las 19 horas, apareció el compañero de Miguel, Carlos Giménez, para ver si su alter ego ya estaba preparada para el evento. Antes de dirigirse a este, el artista manifestó un último pensamiento dirigido a cualquier persona de la comunidad LGTBI que no se atreviese a ser ella misma por miedo al rechazo o discriminación:
«Crea una estrategia inteligente. Busca y rodéate de gente con la que te sientas identificada y a partir de ahí trabaja poco a poco. Y si se necesita, busca soluciones, por ejemplo, en psicólogos. Yo creo que eso es lo principal».




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