Eley Grey: «Creo que todo el mundo tiene derecho a tener referentes»

Actualizado: 16 may 2023
Eley Grey es profesora de historia, aunque no ejerce porque la docencia en secundaría no va con ella. Se preparó para ser profesora de inglés y actualmente está terminando la carrera de Magisterio. Por el momento es maestra en una academia de inglés y desde el año 2014 se ha dedicado a escribir varias novelas como: Las mujeres de Sara, Todas están locas y Laberinto.

¿Y cuéntame cómo empezaste a escribir?
Pues como todo el mundo dice siempre, siempre he escrito, pero a partir de descubrir a Mila Martínez, que es una escritora valenciana que escribe novelas con personajes LGTBI. La conocí un verano, no a ella, sino uno de sus libros de la Editoral Egales y a partir de ahí dije, «ostras, pues existen libros donde las protagonistas somos nosotras. Somos visibles y somos poderosas». Entonces pensé que yo también podía contar historias así y así empecé.
¿Y el nombre de Eley Grey cómo surge?
Pues a ver, básicamente Eley viene por la L de lesbiana. Y Grey sonaba bien, porque rimaba y al decirlo juntos era como armonioso y así se quedó. No tiene ningún motivo más allá.
Cuéntame un poco sobre tus novelas, ¿qué temas tratan?
Son bastante diferentes unas de otras. Por ejemplo, la primera que escribí, Las mujeres de Sara (2014), es una especie de novela de misterio. Entonces la protagonista tiene que descubrir un misterio y hay un asesinato. Hay unas pistas que le llevan a resolver un caso, mientras en paralelo va contando su vida y sus peripecias de irse de Valencia a Madrid. Luego escribí Todas están locas (2016). Que es una especie de novela teatralizada pero llevándolo al esperpento. Son unos personajes cómicos dentro de la tragedia que puedan tener en sus vidas, presentes y pasadas. La protagonista es una mujer mayor, de manera que también homenajeaba a la gente mayor, a las mujeres lesbianas, mayores y cómo pudieron sobrevivir en el pasado. Cuenta nuestra historia pasada y no tan pasada. Y la relación que tiene con con su nieta. Quería hacer hincapié en esa relación contada de una manera distinta. Cada novela es diferente entre sí porque intento hacer siempre algo distinto a lo anterior. Luego escribí una antología de relatos. Se llama Las niñas también juegan y en esos relatos rescaté protagonistas de la primera y de la segunda novela y entonces son historias que no se llegaron a contar sobre esas mujeres. La última es Laberinto (2020), que está publicada por Editorial Egales y bueno, es una distopía al estilo El cuento de la criada. La diferencia es que las las protagonistas son mujeres lesbianas y trata el cómo puede afectar un cambio a nivel sociopolítico y económico a un grupo de mujeres con un elemento añadido, su condición sexual.
¿Por qué decides escribir sobre el colectivo LGTBI o sobre feminismo?
Porque es lo que siento, yo creo que a todas las personas que escriben se sienten cómodas escribiendo sobre lo que controlan. Si tienes que hacerlo de algo que no controlas o no te gusta, va a costarte muchísimo más hacerlo. Esto es igual. Son muchas horas de soledad, son muchas horas de estar contigo misma, de reflexionar, de estar bien, estar a gusto, pero no deja de ser una soledad y un trabajo. Es un trabajo porque es tiempo que estás empleando, pero en mi caso es un hobby. Aún sí debes sentirte cómoda con lo que escribes.
Y a la hora de crear los personajes, ¿cómo lo haces? ¿Te inspiras en personas reales o los creas desde cero?
Normalmente los creo a partir de personas que ya conozco, o sea, bien personajes de otras realidades irreales, es decir, de ficción o bien personajes reales de mi vida o de amigos de amigos. A partir de ahí, pues hago una mezcla. Esta característica me gusta de aquí porque es esperpéntico, de esta esto y de la otra lo otro y lo junto todo para hacerlo aún más esperpéntico. Todavía más. Son cosas que conozco y luego añado o quito.
¿Has reflejado alguna de tus vivencias personales en alguna novela o personaje?
Siempre. Siempre hay algo propio en la propia novela. Siempre hay algo propio en varios personajes, ya sean masculinos o femeninos. De hecho, intento que haya personajes masculinos también en las novelas y en la última novela intenté que, a pesar de la crudeza con la que intenté escribirla, traté de que los dos personajes principales fueran antagonistas entre ellos. Y el resto de novelas también he intentado que haya siempre personajes masculinos. Siempre hay un poquito de mí en las novelas.
¿Y qué esperabas conseguir al escribirlas?
Pues mira, sobre todo, lo que pensé cuando leí a Mila Martínez fue que tenía que haber más novelas así. Cuando vi que había más, aunque no tantas como ahora, pensé: «Jo, ojalá yo hubiera encontrado estos referentes cuando era más joven». Pues lo mismo cuando es una serie de televisión, una película… Si hubiera encontrado de rebote algún libro sobre dos mujeres, de la manera más natural, en una aventura en la selva o descubriendo un misterio, o siendo policías… Pues a mí me habría ayudado mucho, entonces yo quería que esas historias llegarán, sobre todo a las chicas jóvenes. De hecho, Todas están locas se distribuyó por muchas bibliotecas de la Comunitat Valenciana gracias a Isabel García, una diputada de València en 2016. Me conoció a través del libro y decidió que la Diputación adquiriese 300 ejemplares y los distribuyese por todas las bibliotecas hasta donde llegase la Comunitat Valenciana. Y no solamente en las bibliotecas públicas de las ciudades más grandes o de los pueblos más grandes, sino también en la zona rural. Ella insistía en que la zona rural era una de las zonas donde más se necesitaba la visibilidad y, claro, me alegré muchísimo porque justo ese libro es un libro para todos los públicos. Lo escribí para todos los públicos. Me alegré mucho de que pudiera llegar a las bibliotecas.
¿Y cuál ha sido la respuesta del colectivo LGTBI a los libros?
No lo sé porque, supongo que como todos los colectivos, hay gente que lee y hay gente que no. Si nos ceñimos a las cifras, yo no entiendo mucho, pero si hay un, no sé, un 20% de la población LGTBI, pues de ese 20% a lo mejor hay menos de un 5% que lee. Hay gente que lee y hay gente que no. No sé, en un aula de Secundaria o en cualquier espacio, a lo mejor hay 3 personas que leen mucho y el resto no lee o no lee casi nada. Yo creo que aquí da igual tu condición. Pero sí que es verdad que solo por la gente que lee y le gusta, vale la pena que existan referentes en los libros.
¿Y has vivido algún tipo de discriminación por parte de librerías editoriales a la hora de publicar tus novelas?
Para nada. Es más, la primera novela la me contactaron por Twitter porque yo publicaba fragmentos de la novela y coincidió que era un sello editorial que acababa de salir, La calle, y me contactaron. Yo ya la tenía escrita. La segunda la publiqué sola porque lo hicimos para una causa benéfica. Hubo un día en el pueblo que se hicieron unas calderas para sacar dinero para una asociación dedicada al cuidado de las familias y de los enfermos con la malformación de Chiari, que es una enfermedad rara, y la hermana de una de las amigas de mi mujer, tiene la enfermedad. Entonces se hizo para ella y su familia. Hicimos una autoedición y todo lo que se sacó en una edición especial de 200 ejemplares fue íntegro para la asociación. Y la última fue en Editorial Egales, directamente les mandé el borrador y me dijeron que sí. Es verdad que siempre me dirigido a editoriales LGTBI especializadas.
Se ha notado un aumento de la escritura con temática LGTBI en estos últimos años, ¿a qué crees que se debe?
A ver, hay un cambio en estos últimos 10 años general. Es lo que siempre se dice de: ¿qué va antes el huevo o la gallina? Yo estoy convencida de que los cambios políticos son clave, aunque la sociedad no esté preparada. Los cambios políticos son fundamentales. Y a veces se puede hacer a la inversa, porque ahí están la lucha por los derechos civiles y muchísimos cambios que se han vivido por revoluciones en la historia. En nuestro caso concreto y en mi opinión, creo que el cambio político que se vivió a partir del 2015-2016, fue un poco el detonante para que la gente, que estaba todavía muy encorsetada, dijese, «si a estos no les pasa nada, puedo ser, puedo hablar». Yo creo que aquí fue el cambio político.
¿Y por qué crees que al final estas temáticas de colectivos minorizados no llegan al público de la misma forma que las heteronormativas?
Pues no lo sé, yo creo que al final cada uno busca referentes para sentirse identificado. A mí me gusta mucho la novela policíaca, no significa que quiera ser policía, pero me encanta ponerme en la piel de la policía. O ponerme en la piel de la detective o descubrir un misterio. Eso a mí me gusta mucho, entonces siempre busco ese tipo de novelas. Entonces, al final yo creo que buscamos un poco lo que nos gusta. Que si se visibilizarán más quizás llegaría a más gente, pues seguramente, pero yo creo que no. No necesariamente.
¿Y crees que la literatura puede tener un impacto positivo en la sociedad para promover la inclusión y la igualdad?
Sí, totalmente. De hecho, el tema de leer incluso los alumnos universitarios se quejan muchísimo de las lecturas obligatorias. Pues imagínate, si se quejan los universitarios, en secundaria. Deberíamos cambiar el chip porque la lectura es súper potente. Es un arma, para mí, muy potente. Entonces los docentes deberíamos cambiar un poco el chip y no idiotizarlos. Deberíamos buscar alternativas de lectura más sencillas, para sacar todo el jugo del potencial que tiene la literatura. Antes te obligaban a leer La celestina. Si a eso le sumas que no te gusta leer, se hace muy difícil. Ahora no se hace, evidentemente, han cambiado mucho las cosas. Aún así creo que se puede dar una vuelta y aprovechar la literatura todavía más.
Últimamente mucha gente está hablando de la “inclusión forzada” del colectivo. Por ejemplo, en los libros, en las series, en las películas… ¿Qué opinas sobre esto?
¿Como la cuota? Pues me parece perfecto, ¿qué me va a parecer? Tiene que haber representación porque es así. Si tiene que haber un porcentaje de mujeres en el Gobierno, pues lo tiene que haber. Me parece perfecto. Y si tiene que haber un porcentaje de personas LGTBI en las series me parece perfecto. Es que tiene que haberlo. Pero tanto LGTBI como personas con diversidad funcional o familias de todo tipo. Creo que todo el mundo tiene derecho a tener referentes. Es como el Día de la Madre o el Día del Padre en el cole. ¿Qué necesidad hay de esto? No todo el mundo en nuestro cole tiene el mismo tipo de familia. Pues, celebremos el Día de las familias. Ahí seguro que no dejas a nadie fuera.
Y por último, ¿qué le dirías a una persona que quiere escribir o publicar una obra con temáticas minorizadas y quizás no se atrevan?
Pues que lo haga. Mira yo empecé a escribir en mi blog, que lo tengo hiper abandonado no, lo siguiente, porque no tengo tiempo. Pero yo publicaba en el blog y es un blog personal. Luego los textos los compartía en las redes sociales y en realidad, cuando uno escribe lo que quiere, lo que quieres es que te lean y que sirva para algo. Ayudar en mi caso. Mi objetivo es ese, ayudar a quien quiera que lo necesite. Así que, que escriban, por supuesto. Yo quería escribir y me marcaba escribir todos los días. Tenía otra vida, pero lo hacía. Y, al final, es la satisfacción que tú tienes. Tienes que hacer lo que quieres hacer, no hay más.




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