Darío Moreno: «Si yo mismo siendo alcalde he sufrido LGTBIfobia, no me quiero imaginar el resto»

Actualizado: 18 may 2023
Darío Moreno Lerga es alcalde de Sagunt. Como alcalde tiene todas las competencias, pero una de sus tareas es formar las diferentes delegaciones. Dentro del equipo de gobierno se encarga de las áreas de Comunicación Institucional, Medio ambiente e Igualdad en sentido amplio, incorporando tanto aspectos de feminismo como aspectos LGTBI.

¿En vuestro programa de 2019 había algún punto en relación con la comunidad LGTBI?
Sí, había un punto, precisamente porque el ayuntamiento de Sagunto se había limitado un poco a llevar a cabo actuaciones puntuales y, sobre todo, muy vinculadas al Día del Orgullo y pensábamos que teníamos que ir bastante más allá. No se trata solo de hacerse una foto un día particular, sino que tiene que haber un programa de actividades más amplio. Entonces lo incluimos, en mi caso como Partido Socialista en su momento, y es algo que hemos ido desarrollando a lo largo de estos años, aunque todavía queda bastante por hacer.
¿Y crees que se le da la suficiente visibilidad? Aún hay mucha gente que no lo entiende.
Yo te diría que esto varía un poco en función del pueblo o la ciudad correspondiente. Creo que lamentablemente, por la sociedad en que vivimos, una sociedad fuertemente capitalista y consumista, en aquellos casos en los que hay ciudades y municipios en los que han conseguido convertir este tema en una posibilidad de negocio, el tema ha cogido una visibilidad espectacular y se han convertido en referentes. Y eso tiene una parte positiva porque conseguimos poner el tema dentro de la agenda y esa población, que lo ve como un aspecto económico también, va a ser mucho más receptiva a las necesidades del colectivo. Y una negativa que es que no debemos desvirtuar el problema y darnos cuenta de que al final hablamos de situaciones que viven día a día personas LGTBI. Yo creo que colectivos como el trans siguen teniendo graves problemas de inserción laboral, de no tener los recursos necesarios, de apoyo en todos los niveles, de bullying... En fin, toda una serie de problemáticas que hace que esto no se pueda quedar simplemente en una campaña de pink washing, sino que realmente debemos ir un poco más allá. Hay que conseguir que esa visibilidad se transforme en mejor calidad de vida y mejores servicios para el colectivo LGTBI.
Y como has comentado el bullying sigue siendo un problema y las agresiones al colectivo han aumentado muchísimo. ¿Habéis atendido alguna agresión contra alguien del colectivo en la localidad o en los centros educativos?
Sí ha habido intervenciones, pero por respeto total a la situación de la víctima nosotros no hemos querido hacer una especie de doble victimización. Pero sí, sí que hemos tenido intervenciones tanto en el ámbito de la policía y de la seguridad como en el ámbito específico de los centros educativos.
¿Y existe algún protocolo a seguir en estas en este tipo de agresiones?
Sí, de hecho, por nuestra parte hay protocolos tanto en los centros educativos como por parte de nuestra policía. La verdad es que Consellería se está poniendo las pilas para que haya una igualdad de criterio en todos los centros educativos y eso está bien. En cuanto a la policía, hemos sido una de las primeras policías locales en establecer sus propios cursos de formación para delitos de odio, la LGTBIfobia y cómo poder dar respuesta a la población cuando se dan este tipo de situaciones o otras más generales.
¿A qué crees que se deben?
Eso es difícil de decir la verdad. Me parece que la condición sexual sigue siendo un elemento de denigración y de ataque. Hay veces que el detonante no ha sido su condición sexual como tal, pero una vez que ha habido el mínimo conato de violencia en sentido amplio, ha sido la que se ha utilizado para poder seguir oprimiendo a esa persona a todos los niveles. Eso demuestra que sigue quedando mucho prejuicio social. El que esto sea una broma, el que esto sea algo de lo que una persona se tenga que sentir incómoda es LGTBIfobia a todos los niveles. De la misma forma hablamos de los micromachismos que aún existen. Así que mientras no vayamos creando zonas seguras y erradicando todo tipo de comportamientos que vayan en esa línea, pues lamentablemente todo esto seguirá siendo un vehículo para ejercer violencia contra las personas.
La cultura es una herramienta muy poderosa. Las fiestas locales muchas veces suponen un problema para el colectivo LGTBI por canciones como “Maricón el que no bote”. ¿Qué crees que se podría hacer desde la cultura para erradicarlo?
Bueno, yo creo que todo vehículo es bueno cuando se trata de expresar una problemática que existe en la sociedad y cómo poder luchar contra ella. Es importante no solo hablar de cultura, sino de todas las diferentes expresiones de nuestra identidad en sentido muy amplio. Que cada cual exprese el lenguaje en el que se siente más cómodo para establecer ambientes LGTBI seguros. Desde luego, la cultura, la música, la poesía, el teatro, la danza... Son ámbitos en los que, obviamente, las personas se pueden expresar artísticamente, pero se puede utilizar también como una herramienta de reivindicación y divulgación para explicar las diferentes situaciones en las que todavía nos seguimos encontrando. También tenemos como expresión el deporte y es imprescindible que en este también generemos acciones tanto feministas como para erradicar la LGTBIfobia. En definitiva, la cultura es obviamente una herramienta a través del cual poder expresarnos como sociedad y, por tanto, hablar de toda esta problemática, pero creo que no debe ser la única. Tenemos que tener la mirada un poco más abierta.
Y desde un punto de vista más burocrático, ¿existen algunos servicios o recursos específicos para apoyar a las personas LGTBI o en concreto a las personas trans?
En nuestro caso en particular sí que hemos sido un poco sensibles a la problemática trans. Gracias a la Generalitat, tenemos un fondo de 12.000€ especialmente dedicado a políticas LGTBI, más aparte de lo que destina el ayuntamiento. Todo esto lo hemos dedicado a temas transversales como: formación en los institutos, trabajo con asociaciones, etcétera. Después ha habido algunos ámbitos específicos en los que entendíamos que teníamos que llevar a cabo una medida específica, como con el colectivo trans. Hemos creado una oficina LGTBI, siguiendo el modelo que existe por parte de Orienta, pero que se centra en situaciones de personas trans y, particularmente, de menores trans. Una de las quejas que nos decían las familias era que un menor trans pasaba directamente a una medicalización de la situación en la que automáticamente se les metía a lidiar con profesionales médicos. Por lo que echaban de menos la parte social, la parte de conocer otras familias, otras personas que han pasado por lo mismo y tener un apoyo psicológico previo antes de entrar en un proceso médico. Y en eso es en lo que nos hemos centrado al crear esta oficina municipal. Nosotros no pretendemos sustituir ni frenar ningún tipo de proceso, sino que pretendemos acompañar para que esa persona sienta que no está sola por parte de la administración y conozcan que existen diferentes alternativas. Algunas personas optan por cirugía, otras no. La situación es muy abierta y diversa.
¿Los profesionales que llevan a cabo todo esto están formados en materia de género?
Sí, claro. Nosotros lo que hemos hecho es reconvertir un servicio del ayuntamiento que su función había quedado un poco desdibujada, para especializarse en este nuevo ámbito. Desde el ayuntamiento de Sagunt contamos desde hace mucho tiempo no solo con una psicóloga especializada en temas de género y con personas de servicios sociales especializadas en temas de género, sino también con una sexóloga que ha ido evolucionando. Hemos aprovechando su conocimiento en igualdad y le hemos ofrecido colaborar en esta oficina LGTBI. Ella es la persona que hace de vínculo entre las labores LGTBI y el resto del área de Igualdad.
Estamos cerca de nuevas elecciones. ¿Se ha reflejado el colectivo LGTBI en este nuevo programa?
En el Partido Socialista sí. Hay partidos que consideran que somos un lobby, un grupo de presión para cuatro amigos. Ese no es nuestro punto de vista. Nuestro punto de vista es que sigue quedando mucho por hacer. Y además con una reflexión clave, que es que los demás LGTBI no pueden ser temas constreñidos a las grandes ciudades. Tenemos que conseguir que la realidad LGTBI sea visible por muy pequeño que sea el pueblo. La perspectiva es, que de la misma forma que hemos conseguido un pacto ciudadano contra la violencia de género, tenemos que conseguir que esto también sea una realidad visible a todos los niveles. Hay que conseguir que haya deportistas LGTBI visibles. Conseguir que haya referentes sociales a nivel local visibles. Y poco a poco ir construyendo también una realidad totalmente normalizada con ese mantra de la igualdad real y efectiva de derechos para que realmente en Sagunto no tengamos una problemática con ello y cada vez estemos más seguros.
¿Se te ocurren acciones concretas que se podrían realizar en la próxima legislatura?
Claro. Hay una parte importante que es que nosotros no contamos con una asociación LGTBI como tal. Entonces creemos imprescindible dar apoyo a esas estructuras que están un poco difusas. El ayuntamiento tiene que generar ese caldo de cultivo para que haya una asociación LGTBI como tal para que puedan liderar todos estos temas. Hay otra parte imprescindible que es que no puede haber estrategias individualizadas por parte de los centros educativos y que esto dependa de que cada centro sea más sensible o menos. Tiene que haber un plan estratégico común de cómo abordar la LGTBIfobia desde el ámbito educativo. Desde cómo trasladamos esto a nuestros jóvenes y que cada centro lo adapte a sus necesidades, pero asegurando que llegamos a unos mínimos. Este sería un salto cualitativo que tenemos que dar.
¿Y desde tu puesto como alcalde?
A nivel de responsabilidad política, queremos visualizarlo con una concejalía propia. No hablamos de dedicar más funcionarios, sino que tenga peso político. Yo creo que darle esa visibilidad política es muy importante. Hemos avanzado en derechos sobre papel, pero después vemos que en la realidad social todavía estamos alejados de la igualdad. Yo mismo como alcalde he sufrido LGTBIfobia en mi puesto de trabajo. Si yo mismo siendo alcalde he sufrido LGTBIfobia, no me quiero imaginar el resto de personas que no tienen este aura de responsabilidad pública que yo tengo.
Por último, ¿un mensaje que quisieras trasladar desde las instituciones para las personas LGTBI que viven en pueblos y sufren algún tipo de discriminación?
Desde mi ayuntamiento quiero decirles que es imprescindible que alcen la voz. Que sean conscientes de que hemos llegado a un punto de la sociedad española, que yo creo que es un punto de no retorno y para ello tenemos que seguir comprometiéndonos para que la población LGTBI no tenga que volver a bajar la cabeza ni a sentir vergüenza por algo que forma parte de nuestra identidad. No pueden haber espacios vetados para nosotros, no puede haber lugares en los que se considere que nosotros no somos bien recibidos. Nosotros tenemos que tener la cabeza bien alta y ser conscientes de que podemos asumir absolutamente todas las responsabilidades. A mí, por ejemplo, muchas familias me dicen: «Oye, para mi hijo o hija que una persona LGTBI esté al frente de una institución es un ejemplo de que su condición no les puede suponer ningún tipo de barrera para llegar a donde quieran». Entonces yo creo en ese mensaje de que tenemos que ser los primeros que firmemente digamos que somos absolutamente válidos, válidas y valides para llegar a todos los sitios y construir así un futuro mejor.




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